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Jineteros y Jineteras en La Habana

jineteros y jineteras  en La Habana
Turista ruso con dos cubanas en El Malecón

Jineteros y jineteras en La Habana es el tema de hoy.

Acababa de aterrizar en La Habana y, tras instalarme en una renta, decidí salir a darme una vuelta para sondear la noche habanera.

Una renta es una casa particular que alquila legalmente habitaciones para extranjeros, las hay de dos tipos, la renta para cubanos y la renta para extranjeros, ambas tienen un distintivo en la puerta que especifica quién la puede usar.

Estas rentas están controladas por la policía, es decir, los dueños tienen la obligación diariamente de informar a la policía quién está hospedado y los dias que se va a quedar, tienen que entregarle todos tus datos del pasaporte y por ello te tienen controlado desde el primer momento.

Por lo tanto, te vigilan, normalmente vestidos de civil y es imposible que te percates de ello hasta que cometes algún delito o haces algo que a ellos no les gusta.

Si te alojas en un hotel, el proceso es el mismo. Allí están en el hall, sentados, leyendo el periódico como un cliente más y se van turnando, por lo que no es fácil localizarlos.

Pues bien, como te decía, salí a dar una vuelta por las calle 23, la Avda. Infanta y el Malecón, próximo al famoso hotel Nacional.

En pocos minutos ya me asediaba un jinetero. Así le llaman a los que te ofrecen sexo con mujeres. Si con lo que trafican es con hombres les llaman pingueros, por lo tanto son lo que legalmente llamaríamos un proxeneta.

Esta gente tiene una capacidad impresionante de detectar tu nacionalidad simplemente observándote y también son capaces de hacer un cálculo acertado sobre tus deseos y condición financiera. Esta habilidad la adquieren a base de muchas hora en la calle observando.

Todos ellos se justifican diciendo que están en la lucha, pues se refieren a la lucha por supervivir en un país en el que trabajando diez horas diarias y seis días a la semana, reciben un salario que de media son 30 dólares, aunque hay mucha gente que gana la mitad de eso y otros, como los médicos, que cobran 50 dólares al mes.

Con lo que se sacan en esta actividad no tienen que trabajar como bestias para el Estado y además se sacan el doble o triple, según les vaya, que con un empleo.

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Enseguida se interesó por saber dónde estaba alojado, ya que las cosas se ponen difíciles si estás en un hotel, pues no dejan entrar a las cubanas.

En cada planta del hotel hay un policía vestido con traje de calle que se dedica precisamente a filtrar las entradas y salidas.

Otra cosa son las casas particulares, rentas, donde no suelen ponerte problemas con eso siempre que vayas solo con una mujer y sea mayor de dieciocho años. Algo en lo que deberás ser muy meticuloso, pues la mayoría van indocumentadas y no te puedes fiar de su apariencia física, pues comienzan a tener sexo a los 12 años y sus cueros desarrollan como adultas.

En cualquier caso, debes tener siempre presente que el código penal clasifica como delito el sexo con menores de 16 años, así que a partir de cumplir esa edad ya no hay problemas.

Otra facilidad para el sexo en Cuba, sin llevártela a tu casa de alquiler, son las casas que alquilan habitaciones por horas para tener sexo. Las hay en cada esquina y por muy pocos dólares te pasas una hora de sexo. La cubana ya sabe dónde están, no te molestes en averiguarlo.

Una zona de fiesta y mucho movimiento de sexo es la que comprende el Malecón y las calles 23 e Infanta.

Muy cerca de esta zona, donde jineteros y jineteras en La Habana campan libremente está la heladería Copelia y el cine Yara, donde se concentra una gran movida sexual.

El jinetero te ofrecerá mujeres a medida, es decir, a tu gusto, blancas, negras, mulatas, tetudas, culonas y hasta menores, muchas menores.

Si realmente no quieres sexo te aconsejo quitártelos de en medio lo antes posible y no ser agradable con él porque son extremadamente pesados, si no consiguen el dinero que les reporta tu sexo con la cubana te va a intentar sacar lo que sea, se beberá tu ron, se fumará tus cigarrillos, te intentará llevar a comprar, en fin, una sanguijuela que no te la vas  a quitar  de encima en todo el día y lo que es peor, cada día que te vea te abordará.

Así es que no tengas educación con él ni contemplaciones o lo pasarás tan mal que ya no desearás salir de la habitación para no encontrarte esa plaga que no te deja disfrutar de un día de tranquilidad y que, al final, te acabará convenciendo de hacer lo que no quieres.

Siempre te puedes valer de lo que más les asusta, la PNR (Policía Nacional Revolucionaria), diciéndoles que si no dejan de molestarte le denunciarás a un policía por “acoso a extranjero”, un delito no tipificado en el código penal pero que mete en la cárcel a muchos de ellos.

También ten en cuenta que cuando pasees con una cubana, tendrás muchas miradas de policías sobre ti. No te darás cuenta porque la mayoría están sin uniforme.

Su finalidad es llevarte a los calabozos, así como lo lees, aunque el régimen dice que es para darte seguridad.

En cualquier momento alguien le hará una señal a tu chica para que se pare y se documente, si no lleva documentación o es menor de edad vas a tener problemas graves, pues buscarán mil escusas para llevarte a los calabozos y de ahí a no salir en tres años hay un paso.

A ella la pueden deportar a su provincia, pues si no nació en La Habana o no tiene un permiso especial para residir allí, aunque te parezca de locos, la encerrarán y la mandarán de vuelta, no sin antes haber tenido sexo con ella y proponerle permanecer en La Habana a cambio de colaborar con la policía.

Los jineteros también están compinchados con la policía.

La mayoría de ellos colaboran con ellos dándoles dinero para que se les permita realizar su actividad, pero también son ellos mismos los que hacen las denuncias.

Es decir, si por ejemplo se empeña en que vayas con una menor y finalmente aceptas, él mismo te va a denunciar. De esa manera consigue su impunidad para seguir “en la lucha” ejerciendo el proxenetismo.

Si eres tan incauto de fumarte un porro estás perdido. Varios jóvenes se divertirán contigo animándote y hasta alabando esa costumbre tuya. Lo que ni puedes imaginar es que están sacándote datos que en pocos minutos están en conocimiento de la policía y mañana o dentro de dos días o inclusive cuando estás en el área de embarque del aeropuerto, te apresan.

Conozco personalmente el caso de un francés que fue condenado a 15 años de prisión por tener 10 gramos de hachís.

En mi libro La Gran Prisión te cuento muchos casos que tuve la oportunidad de ver, leer sus sentencias y convivir con ellos durante los tres años y medio largos que pasé en la prisión para extranjeros de Cuba, denominada La Condesa.

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Hablemos de precios. Como ya sabes, en Cuba coexisten dos monedas, el CUC y el CUP. Ninguna de ellas tiene valor fuera de la isla, así es que cambia solo lo que vayas a gastar. En otro post te hablaré de la CADECA (Casa de Cambio) y otra opción de cambio más ventajosa que es en la calle.

El CUP es el peso cubano, la moneda con la que el Estado tirano castrista paga a sus trabajadores, es decir, a todos los cubanos, pues en Cuba no existe el contrato por cuenta ajena. Solo hay un patrón para toda la isla y se apellida Castro.

El CUC es la moneda con la que vas a pagar todo y la que le da acceso al cubano a los bienes que para ti son básicos, refrescos, alcohol, zapatos, ropa, etc.

Un CUC equivale a 24 CUP (pesos cubanos), pero como estos cubanos son así, les llaman también pesos a los CUC, es decir, que te vuelves loco porque hasta que no entiendes que un refresco no puede valer 1 peso, eres capaz de pagar en pesos cubanos y partir de risa al personal.

El CUC está valorado en un dólar americano, pero el gobierno penaliza la moneda y por eso te aconsejo que lleves euros.

Cuando conozcas una cubana, cosa que ocurrirá a los 15 minutos de salir de tu alojamiento, sentirás que eres el hombre más bello de la galaxia.

La cubana tiene una habilidad que no tiene ninguna otra mujer en el mundo.

Conozco cerca de 30 países y entre ellos Tailandia y hablo con conocimiento de causa.

Ella no te va a dejar escapar y en pocas horas estarás teniendo sexo con ella, no hablo de una jinetera, o sea, de una puta profesional que te pide dinero para tener sexo, hablo de una mujer “normal”.

Cuando acabes de tener seo con ella te pedirá una ayuda y te contará sus problemas económicos, su hermanito enfermo, su madre sin medicinas para su enfermedad y mil historias más.

Te propongo que al terminar le des entre 10 y 20 dólares, así te evitarás el aburrimiento de que te cuente tanta mentira. Le dices, “toma, esto es para ti, para que te compres algo que necesites o te guste y así tendrás un recuerdo mío”.

Quedarás como un señor y ella estará muy feliz. Ten en cuenta que su padre, médico, después de hacer 15 operaciones al mes, gana 50 dólares y ella, en una hora, se ha sacado el salario de su padre de 15 días. Si el padre no es médico acabas de darle el salario íntegro que este lleva a casa tras 240 horas de trabajo al mes.

Otra consejo, más que eso yo le llamaría advertencia. Usa siempre condón.

Te pueden ofrecer sexo sin condón por 20 CUC o con condón por 10 CUC. Esto es habitual. Ellos y ellas prefieren sin condón porque ganan más, pero tú no seas un descerebrado. Dale 15 CUC a cambio de usar condón, pero aumentar el tiempo de sexo.

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