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Cuba y el adoctrinamiento de la infancia. Generaciones perdidas.

La tiranía cubana, siguiendo los modelos comunistas, ha utilizado el adoctrinamiento en la infancia desde sus inicios como medida para el control mental generacional.

Adoctrinar es transmitir una doctrina a una persona para que la haga propia, compuesta por ideas o creencias defendidas por un individuo o un colectivo. Se busca inculcar determinado pensamiento en las personas.

Desde el poder se adoctrina como mecanismo de control social para conservar su lugar de privilegio sin recurrir a la violencia.

Diferencia entre educación y adoctrinamiento.

La educación apuesta por aportar los conocimientos necesarios para que la persona gane autonomía a partir de su propio desarrollo personal. El adoctrinamiento busca anular la crítica del sujeto y que este repita la información que se le suministra.

Los pilares en los que se sustenta el adoctrinamiento son variados: aislar al individuo, desconectarlo de la realidad evitando que conozca otras ideas. Consiste en imponer y no en educar. Es radical, pues para llegar a la meta solo valora un camino posible.

Trata de evitar la diversidad y la tolerancia. Utiliza métodos propios de regímenes totalitarios o de sectas e incide en valores o creencias como la religión, la lengua, la política o el sexo.

Finalidad del adoctrinamiento.

Ver las imágenes de origen

Todo gobierno totalitario tiene como propósito final penetrar en las mentes de la población para estar en condiciones de manipular a su gusto y antojo.

En otros tiempos se utilizó la frase “lavado de cerebro” para calificar los empeños de los regímenes totalitarios para deformar la historia, ocultar la realidad y aplastar pensamientos independientes. A la larga es un esfuerzo condenado al fracaso, como lo demuestra el desplome de los gobiernos del bloque soviético, pero, mientras duran, la cuota de sufrimiento es sencillamente incalculable.

En los espectáculos hitlerianos del régimen vemos a jóvenes, como borregos, encamisados, cumpliendo los ritos, gestos y gritos que les imponen. Es un espectáculo grotesco.

Pero hay una realidad escondida todavía peor: más de un millón setecientos cincuenta mil niños, niñas, adolescentes y jóvenes van a la escuela, todos los días en Cuba, a recibir un adoctrinamiento sistemático e implacable.

Si queremos derrotar al Gobierno totalitario en Cuba, la batalla debemos darla en todos los campos, todos los días. Lamentablemente hay unos campos que se descuidan porque usualmente nos dejamos llevar por los más urgentes o más inmediatos. Y uno de esos campos son las mentes de nuestra niñez, adolescentes y jóvenes.

El Presidente de CDR y coordinador de zona más joven de Cuba a sus 14 años.

Oscar Águila Sarduy, presidente de CDR y coordinador de zonaFoto © Cubadebate / Ismael Francisco

Cuba establece la mayoría de edad en los 16 años, pero permite que un joven de apenas 14 años sea el presidente de un organismo dependiente del estado. Un absurdo que solo se entiende desde la perspectiva del adoctrinamiento de la adolescencia del que está tan necesitada la tiranía en la actualidad.

Oscar Águila Sarduy, Oscarito, como le llaman sus vecinos. No tuvo que esperar a ser grande, ni hacer una carrera. Con tan solo 14 años, ya preside el CDR #3 “Camilo Cienfuegos”, de la Zona #41, del municipio Plaza de la Revolución, en la que también asume el liderazgo.

“Mi sueño siempre fue ese y desde los cinco hasta los 13 años milité en el Comité infantil que Finita creó con los niños más activos del barrio. Así ella nos apoyaba a nosotros y nosotros a ella, que en ese tiempo era la coordinadora zonal, porque allí la organización no tenía líder, ni ningún otro ejecutivo.

«En el 2020 hablé con ella y le pedí que, por favor, me diera una responsabilidad en el grupo de los adultos. Ya en ese momento había una estructura. Entonces me encargaron la guardia cederista (CDR) y las tareas de prevención. Lo que llevé durante cinco meses, hasta que la presidenta se mudó hacia otro municipio. Entonces pasé a ser secretario de organización y en cuanto cumplí los 14, me nombraron presidente».

La señora Finita, las escuelas y los resultados del lavado de cerebro.

“Hace casi una década de aquel primer encuentro de Oscarito con Finita, pero sigue siendo el niño que se desvive por ayudar a los otros. Estas funciones no le proporcionan ganancias materiales, y sí serios deberes con los 90 cederistas de su Comité y con otros cientos de los seis restantes CDR de la Zona #41, que él coordina”.

Así, con esa elocuencia y felicidad expresa el medio desinformador cubadebate esta triste noticia.

Cuba está repleta de Finitas, borregos al servicio de la tiranía que se esfuerzan en ayudar a sus congéneres cobrándoles lo servicios del CDR para engordar más las arcas de los opulentos militares.

Cuba ha perdido muchas generaciones con el adoctrinamiento desde la escuela, los camilitos, las agrupaciones infantiles y en ello han colaborado muchas Finitas. Pobres personas y personas pobres, vacíos de mente, incapaces de pensar por sí mismos porque ellos también son fruto de la máquina exterminadora del libre pensamiento que Fidel Castro instauró en Cuba hace más de 60 años.

¿Cuáles son las misiones de Oscarito al frente de su CDR?

Tal y cómo explica Carlos Alberto Montaner en su Anatomía del terror (La Ilustración Liberal, 1999), la policía política cubana, a cuyo diseño y adiestramiento contribuyó sustancialmente la brutal Stasi, policía política de Alemania del Este, tomó de los nazis un elemento represor que no existía en los demás países comunistas: los Comités de Defensa de la Revolución.

En ellos, el Estado comunista castrista, a la manera soviética, creó las instituciones adecuadas para mantener el control de la sociedad. En cada calle y en cada barrio se instalaban Comités de Defensa de la Revolución, que son organismos dedicados a la vigilancia de todos los vecinos, acompañados por milicias populares y una fortísima presencia de la Seguridad del Estado, la temida policía política. Son los encargados de vigilar y perseguir a los disidentes cubanos. Sus víctimas predilectas son Las Damas de Blanco. El Movimiento San isidro. La Unión Patriótica de Cuba y muchos otros que ya no aguantan más comunismo.

Con sus 14 años recién cumplidos y la gran satisfacción de su prócer Finita, este adolescente tiene a su cargo 90 adultos y las siguientes responsabilidades policiales.

El CDR es la unidad básica de la represión en Cuba.

Es una célula de espionaje manejada por el Ministerio del Interior y existen en la Isla, literalmente, varios millares.

Hay uno en cada calle. Los CDR, además de mantener la «pureza ideológica» de la sociedad mediante el adoctrinamiento de unos ciudadanos obligados a examinar y asimilar los puntos de vista oficiales que adopta el gobierno en todos los órdenes de la existencia, tienen la misión de controlar la vida de todos los ciudadanos.

Quiénes viven en una casa, quiénes visitan, qué creencias religiosas sostienen, qué cartas se reciben y de dónde, cómo se expresan con relación a la revolución y a sus líderes, si poseen familiares desafectos o exiliados, o si se trata de revolucionarios ejemplares.

Tampoco es inconveniente averiguar quién se acuesta con quién, o cuáles son las preferencias sexuales de los vecinos, o sus hábitos sociales, incluidas las comidas de que se alimentan –muchas de ellas «ilegales», como ocurre con los mariscos o la carne de res–, delatada por las sobras que colocan en los paquetes de basura, porque nunca se sabe cómo los organismos de inteligencia pueden utilizar esa información «sensible».

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