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Los orígenes de La Condesa como prisión de extranjeros en Cuba.

Corría el año 1997 cuando nuestra fuente de información, de nombre Davizon, era ingresado en la cuarta planta del presidio del Combinado del Este.

Combinado del Este. Foto Google.

Una prisión monstruosa, hacinada, con ausencia total de higiene, sin servicios médicos y una comida “solo apta para perros callejeros” como la define Davizon.

En la cuarta planta, dedicada exclusivamente para extranjeros, le esperaban con las bromas típicas a los recién llegados. Un grupo pluri nacional de unos 80 presos más.

Siguiendo las prácticas habituales, las cuales se mantenían hasta hace poco tiempo, la Seguridad de Prisiones no permitía que extranjeros y cubanos se mezclasen.

Los argumentos que exponen son que “es por seguridad del extranjero”. Pero, como ratifica Davizon, es simplemente para que “los capitalistas” no les cuenten a los cubanos cómo es el mundo allá fuera.

Durante el año 1997 se produjo el traslado de estos extranjeros a la prisión La Condesa.

Prisión La Condesa.
Foto del libro La Gran Prisión

El número de cubanos que era arrestado diariamente era tan grande que el estado dictatorial necesitaba urgentemente de más espacio para ubicarlos, por lo que se decidió el traslado.

La Condesa había sido ocupada previamente por la flor y nata de los generales de Fidel Castro.

Aquellos en los que el dictador había depositado la responsabilidad de manejar el tráfico internacional de drogas a gran escala que se hacía entre Cuba y Colombia a través del cártel de Pablo Escobar y que, en el libro “Pablo escobar, mi padre”, relata su hijo Juan, del cual hago el siguiente extracto:

«El cambiante día a día del tráfico de cocaína, debido a que todas las fases de la cadena eran clandestinas, forzaba de todas maneras a mi padre y a Gustavo a buscar nuevas y mejores rutas para el envío de coca a Estados Unidos. Por eso, aquí es necesario hacer referencia al tráfico de cocaína a través de la isla de Cuba.

Respecto a este tema debo decir que en las averiguaciones para este libro varios de los hombres que trabajaron para mi padre comentaron que, en efecto, él sí movió muchos de sus cargamentos desde allí, con la complicidad de oficiales de alto rango en el régimen cubano.

Para cumplir esta tarea enviaron a la Habana a Jorge Avendaño, alias «cocodrilo», quien recibía los aviones procedentes de Colombia en una pista de aterrizaje en la costa oriental cubana y luego reenviaba la coca en lanchas rápidas hasta la isla morada, al sur de Miami en la ruta hacia Cayo Hueso.

Esta compleja maniobra funcionó sin contratiempos durante dos años, hasta cuando los militares cómplices de mi padre fueron descubiertos, acusados de traición a la patria y fusilados en 1989 al cabo de un largo juicio criminal».

Resulta, cuando menos llamativo que aviones procedentes de Colombia cargados de droga llegasen a Cuba sin ser detectados y que esto se hiciese durante dos años sin el conocimiento de El Gran Hermano.

El general Ochoa y sus subordinados fueron los primeros inquilinos de La Condesa.

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General Arnaldo Ochoa Sánchez

Las instalaciones en las que fueron ubicados hasta su fusilamiento son las mismas en las que actualmente los presos extranjeros tienen su vis a vis.

Tres locales que se componen de un pequeño hall donde hay una mesa destartalada y dos sillas de plástico. Seguidamente está el dormitorio ruinoso, frío y tétrico que accede a un aseo en el que no hay agua, la ducha revierte las aguas llenándote los pies de suciedad y el retrete no funciona. Así estaba “alojado” el general y sus subordinados y así sigue todo.

Posteriormente fueron muchos los militares que, por diversa índole, estuvieron «alojados» en estas instalaciones durante varios años.

Unos sufrieron el fusilamiento. Otros cumplieron muchos años de condena por revelarse contra un régimen dictatorial que proponía una cúpula enriquecida a costa del empobrecimiento de la ciudadanía. Los que aceptaron y callaron son los viles que siguen arruinando la vida de sus compatriotas. Los que su honradez les negó seguir esos pasos sufrieron el cautiverio y acabaron en el exilio voluntario para tener una vida en libertad.

El traslado desde el Combinado del Este a La Condesa.

Con grandes medidas de seguridad, furgones llenos de policías, cortes de calles y los presos encadenados de pies y manos se realizó el traslado de los extranjeros a La Condesa.

Cuando llegaron se encontraron con tres destacamentos (barracones de cemento). Estaba el número 1 y el 3 que eran galerías continuas y después estaba el 2 que tenía celdas.

El director de la prisión era el teniente Coronel Capote y como jefe de disciplina estaba el oficial Sarmiento, del cual ya hemos informado sobre sus crueldades y maltratos físicos que, en el año 2013, seguía cometiendo con total impunidad.

En aquella época, aun no se habían registrado denuncias por robos por parte de los oficiales. Como ya explicamos en otros posts, una denuncia y posterior inspección produjo que se detectase que el mayor Redis se quedaba con los salarios que le correspondían a los presos al trabajar en mínima seguridad.

En aquellos años, los trabajos no se pagaban, contraviniendo así el Reglamento de Prisiones de Cuba.

Fin del tercer grado para extranjeros en Cuba.

Como consecuencia de aquella inspección, en el año 2015, que duró más de seis meses, el mayor Redis no fue sancionado, sino confirmado en su cargo. Las consecuencias las pagaron los presos extranjeros, a los que les quitaron el derecho al tercer grado, es decir, a la mínima seguridad.

De esta manera se vuelve a incumplir el Reglamento de Prisiones y el Código de Justicia de Cuba.

Ante esta situación se le informó de tales hechos a la embajada de España y al Defensor del Pueblo. Este último no se molestó en contestar, y el embajador respondió que “son procedimientos legales del país de condena”.

Impresionante que un embajador español, ante la denuncia de un súbdito, responda eso habiéndosele explicado los artículos que esta decisión contraviene del Código Penal cubano, el Reglamento de Prisiones y el Régimen Interno de Prisiones del país de condena.

Pero así están las cosas, con los consulados no se puede contar para nada, forman parte del silencio internacional contra la tiranía cubana.

Las condiciones de salubridad y alimentación, en aquella época, hace más de 20 años, no han variado en nada con respecto a la actualidad.

Las múltiples denuncias ante los consulados no tienen ningún efecto y los presos viven del dinero que sus familias les mandan para sustentar el estómago que, al salir del comedor, ruge pidiendo algo consistente que no sea un agua oscura y un mini pedazo de boniato.

La Condesa, peor que hace 20 años.

Sopa de grasa de cerdo, arroz agusanado y de plato fuerte media rodaja de mortadela. Menú extraordinario en La Condesa.

Según Davizon, en aquella época no recibían maltratos físicos, aunque el maltrato sicológico era constante.

En eso también ha empeorado el sistema en el que se mantienen presos a los extranjeros en Cuba, ya que el maltrato físico es consentido y además se acompaña de una nueva sentencia por desacato que aumenta la condena y, lo que es peor, anula el derecho a cumplir solamente la mitad y luego ser expulsado.

Por lo que el condenado a 15 años, que es lo normal por drogas, acaba cumpliendo 17 o más.

La tecnología no llega a La Condesa hasta el año 2000, en el que ponen cabinas telefónicas para los presos.

Hasta entonces no existían, por lo que el preso estaba incomunicado continuamente. Sin posibilidad de hablar con sus familiares o su consulado.

Actualmente son 10 minutos al dia lo que permiten, aunque, si uno de los dos teléfonos para 300 hombres, está roto, lo cual ocurre muy a menudo, el tiempo se reduce a 5 minutos.

Cinco minutos que hay que esperar durante 3 horas al sol abrasador porque, La Condesa, no dispone de una sombra, natural o artificial en el patio.

Presos extranjeros en el Combinado del Este. Covid, ratas y sarna.

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recluso con sarna

A pesar de que el Reglamento Penitenciario en su artículo 11, en el 36.1 y el 78.3 señalan que los presos extranjeros permanecerán en instalaciones especialmente creadas para ellos, el gobierno no lo cumple.

Actualmente, debido a la masificación en La Condesa, muchos son enviados al Combinado del Este. Allí viven en las más penosas condiciones de salubridad, sin atención médica y una alimentación que no nos podemos imaginar.

La prisión esta infestada de coronavirus y todos los presos extranjeros han contraído la enfermedad. No obstante, no hay tratamientos médicos para ellos y viven un aislamiento permanente con el que el gobierno justifica su incompetencia.

Las ratas, la sarna y las chiches acompañan constantemente la soledad del preso. Y, a la hora de comer, un nauseabundo menú complementado con arroz agusanado. Un detalle más de la dictadura hacia los presos.

Paradoja entre prisiones para cubanos y La Condesa.

Hace cuatro años era imposible pedir el traslado desde La Condesa a otra provincia para poder estar cerca de la familia. Hay presos extranjeros que tienen familia en Cuba, algunos de ellos están casados legalmente con cubanas, pero la misma Dirección de Prisiones que ahora los envía al Combinado del Este se negaba rotundamente al traslado argumentando que un extranjero no podía estar en una prisión para cubanos.

Así es que las familias debían de pasar muchas horas en carretera para poder hacer una visita de dos horas al mes. Eso no les importaba a los militares y lo justificaban. Ahora, desbordados, obvian las leyes que ellos mismos esgrimían para evitar tantos inconvenientes y gastos a las familias.

Así es Cuba, un país sin ley en el que impera el criterio del militar de turno, el cual está por encima de los tribunales y modifica sentencias a su criterio después de haberlas dictado los jueces.

Consulados y Procedimientos legales de Cuba.

consulado de España en la Habana
Consulado de España en La Habana. Magnificencia e inutilidad.

Siempre nos hemos preguntado qué finalidad tiene tener varios cónsules, un embajador y un variado número de funcionarios en los consulados cuando no resuelven ningún asunto que afecta a los ciudadanos de ese país que representan.

Los consulados se limitan a decir que son procedimientos legales de Cuba y cuando les explicas que los procedimientos legales no pueden ir en contra de las leyes cubanas, no responden.

¿Para qué valen tantas leyes en Cuba si ninguna se cumple?. ¿Para qué queremos pagar de nuestros impuestos un mar de funcionarios que son incapaces de quejarse al gobierno porque ellos mismos están incumpliendo sus propias leyes?.

En Cuba, un diplomático es como una hoja caída a merced del viento. Los militares hacen y deshacen y sus leyes no valen para nada cuando se trata de aplicar el criterio de un general del MININT.

Los extranjeros están abandonados por sus gobiernos en Cuba. ¡NO VIAJES A CUBA!.

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