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Prostitución.

Un proyecto de vida en Cuba.

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Prostitución.Un proyecto de vida en Cuba. La prostitución no es una última opción, sino un proyecto de vida en Cuba que muchas mujeres asumen como algo normal.

La vida de la prostituta que nos muestran en Europa, escondidas en burdeles o entre jardines en la oscuridad de la noche, dista mucho de la vida de una mujer en Cuba.

Ellas se acicalan desde primera hora de la mañana para salir a pasear por La Habana. Por lo general llevan 30 o 40 dólares en el bolso, lo que les permite pasar muchas horas con unas cervezas Bucanero o Cristal en su mesa.

Desde allí observan a los turistas extranjeros esperando una sonrisa y entonces les envían miradas provocativas mientras lucen sus piernas con esos zapatos de tacón que consiguieron comprar con sus primeras experiencias sexuales.

No piden dinero directamente, pasan la noche bailando y bebiendo, acompañando al extranjero como si fuesen sus novias, después se van a la cama con ellos y esperan recibir su “ayuda”, que, dependiendo de la generosidad del “yuma”, puede alcanzar los cien o hasta doscientos CUC, es decir, el salario de cuatro meses de un trabajador.

Los más generosos, según me han dicho, son los cubanos que viven en Miami y por tanto son los que ellas prefieren, pero saben que con ellos no se van a casar, pues, como buenos cubanos, conocen la forma de vivir de las mujeres de la isla y simplemente las utilizan como lo que son, prostitutas.

El “yuma” es otra cosa, a ese se le puede engañar con facilidad porque no tiene ni idea de cómo es la vida en la isla, la forma de pensar de las cubanas y el desprecio que sienten por cualquier tipo de “amor” que no les otorgue el estado de legales fuera de la isla y vivir a la sombra de un hombre que les da todo lo que ellas desean.

Al fin y al cabo, podemos resumirlo en seguir siendo prostitutas toda su vida.

Si el dinero y las comodidades se acaban se acaba el “amor” y entonces buscan otro hombre.

Te encontrarás muchas cubanas que no quieren relaciones con hombres jóvenes y quizás te sorprenda, pero ellas te lo confirmarán una y mil veces, el motivo es muy fácil de entender. Los hombres mayores suelen tener más solvencia económica que los jóvenes y otro punto importante es que son más susceptibles a enamorarse de mujeres jóvenes, ya que el joven ya tiene acceso a ellas por la juventud de su edad y no le da valor a estar con una mujer de su edad, por lo tanto, es otra mentira de las cubanas que escucharás muchas veces.

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Sin duda alguna, si tuviesen buenas condiciones económicas, no iban a estar durmiendo con un señor 30 años mayor que ellas y de ello quizás te des cuneta muy tarde, cuando ya se haya quedado con la pensión de divorcio y en pocos meses la veas disfrutando de un musculoso mulato u otro joven de su edad.

La gran mayoría de las mujeres de Cuba tienen un hijo a temprana edad, aunque observa bien y verás que debajo del ombligo hay una cesárea fruto de un embarazo ectópico o indaga y te enterarás, o quizás nunca lo hagas, de que ha tenido dos abortos, algo que es muy normal en Cuba.

El índice de natalidad es muy bajo en la isla, pero el de abortos es de récord mundial.

En mi libro La Gran Prisión te cuento cómo mi profesora apareció un lunes sin barriga cuando el viernes anterior me había dicho que se encontraba mal porque estaba embarazada.

Esto es algo demasiado habitual en Cuba, donde tener seo sin preservativo es una costumbre de la que no acaban de desembarazarse, a pesar de que por un dólar compras veinte condones.

Como ya te he dicho en otros post, la mayoría de las multas habaneras provienen del oriente de la isla, Santiago y Guantánamo, donde la vida aun es más dura que en el resto del país, pero no te confundas con lo de las mulatas, pues en Guantánamo he conocido bellezas de piel blanca y ojos azules que eran más putas que las profesionales, en el libro te cuento la historia de una de ellas, con sus zapatos rojos de tacón alto y piernas de escándalo que, a pesar de estar conviviendo con un canadiense, no se cansaba de ponerle los cuernos y enseñarme las braguitas cada vez que se sentaba con él cerca de mi mesa.

Solamente en La Habana se calcula que hay unas quince mil jineteras, si a eso le añades las que practican sexo por placer y unos dólares, que son todas las demás, tendrás una idea muy clara de lo que te vas a encontrar allí, un inmenso prostíbulo donde ninguna dice que no.

La cuestión que podría coartar un poco tanta putería sería un ambiente familiar de respeto y con normas éticas, pero la ética de la familia cubana dice que está muy bien visto que cualquiera de sus hijas e inclusive su propia mujer, tengan sexo con extranjeros. No estoy exagerando y en el libro La Gran Prisión te relato muchos casos que he vivido y otros que me han contado en los que madre e hijas se entregan al “yuma” con total consentimiento del marido.

En Cuba solo existe una norma social, se llama “gozadera”.

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