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15N en Cuba: Camisas negras contra camisas blancas.

“Estamos tranquilos, atentos y alertas”, dijo el presidente Miguel Díaz-Canel en vísperas de las manifestaciones. Pero la preocupación frente a la convocatoria, de las marchas del 15N en Cuba por la libertad y los derechos de los cubanos se hizo evidente desde primera hora de la mañana.

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Las fuerzas especiales, conocidos como avispas negras por el color de su vestimenta, se enfrentaban a un pueblo vestido con camisas blancas.

Coches patrullas por toda la ciudad, grupos de policías en cada cruce del Malecón y otras avenidas principales, así como numerosos agentes de la seguridad vestidos de civil –aunque plenamente identificables–, conformaban el férreo dispositivo de control para cortar toda manifestación.

A su vez, militantes del Partido Comunista, integrantes de las llamadas brigadas de reacción rápida y agentes de paisano entremezclados con ellos montaban “actos de repudio” en las viviendas de los promotores de las movilizaciones, actos con los que también les impidieron salir de sus casas.

Fue un bloqueo en toda regla.

La jornada empezó con arrestos. El vicepresidente del Consejo para la Transición Democrática, Manuel Cuesta Morúa, fue detenido cuando salía de casa a la una del mediodía, dos horas antes del momento en que debían arrancar las marchas.

La líder del movimiento opositor de las Damas de Blanco, Berta Soler, y su esposo, Ángel Moya, corrieron la misma suerte en cuanto pisaron la calle.

Igual que el disidente Pedro López, suegro de Andy García Lorenzo, condenado a siete años de prisión por “denigrar” a las autoridades y “alterar el orden y la tranquilidad ciudadana” durante el estallido social del pasado 11 de julio.

Tanto López como otros familiares de Andy García sufrieron un acto de repudio o escrache, previo al arresto de aquel, en cuanto salieron de su vivienda ataviados con prendas blancas y sujetando una pancarta con la leyenda “Libertad para Andy”.

Las maniobras de represión para bloquear el 15N en Cuba habían empezado días atrás. El domingo, policías de paisano y brigadistas del repudio y la “respuesta rápida” impidieron a líder del movimiento y portavoz de la convocante plataforma Archipiélago, el dramaturgo Yunior García Aguilera, materializar la marcha en solitario con la que pretendía hacer de avanzadilla a las protestas de ayer.

El artista e intelectual que ha conseguido catalizar el descontento de las nuevas generaciones de la isla iba a caminar en solitario por la calle 23 del barrio habanero del Vedado, con una rosa blanca en la mano. Pero no pudo salir de casa, y aún anoche el asedio le mantenía encerrado.

Un despliegue militar de situación de guerra civil.

De acuerdo con los datos que ayer publicó el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), la ofensiva encaminada a frenar el 15N en Cuba se tradujo en “al menos 200 actos represivos documentados entre el día 13 y ayer por la mañana”.

Entre tales acciones, la organización citó 49 retenciones domiciliarias, 25 amenazas, innumerables cortes de internet y 8 actos de repudio frente a las casas de activistas.

El OCDH destacó la participación en dichos actos de la Oficina de Asuntos Religiosos del Partido Comunista de Cuba, que “amenazó a los sacerdotes católicos Alberto Reyes, Rolando Montes de Oca y Castor Álvarez Devesa con que serían detenidos” si insistían en apoyar la movilización.

La activista Saily González Velázquez, miembro de la plataforma Archipiélago, fue objeto de lo que el Observatorio denominó “un bochornoso acto de repudio” ante su vivienda en Santa Clara.

Ella lo describió así: “Cincuenta esbirros al servicio de la dictadura ante mi casa desde las 5:30 am. Sigo firme y con la intención de salir a manifestarme a las 3:00 pm”.

En respuesta a un llamamiento de García Aguilera el día anterior, cuando comenzó el asedio ante su edificio, algunos vecinos de La Habana colgaron sábanas blancas de sus ventanas en señal de protesta pacífica y en demanda de la liberación de los presos políticos.

El Gobierno respondió cubriendo las fachadas de los edificios oficiales con enseñas de Cuba. En las sedes ministeriales, los funcionarios participaron en actos de reafirmación del régimen. La consigna era celebrar el retorno del turismo y la vuelta de cientos de miles de escolares a los colegios tras largos meses de cierre por la pandemia.

Manifestaciones internacionales en contra del bloqueo a la libertad.

Miles de cubanos participaron en manifestaciones de acompañamiento al 15N en decenas de ciudades de todo el mundo, con Miami a la cabeza.

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Allí, cientos de personas protagonizaron el domingo una “caravana de exiliados” con sus vehículos para luego concentrarse en la Torre de la Libertad.

En Cuba, sin embargo, muchos de los que ayer quisieron reclamar libertad tuvieron problemas hasta para salir de casa.

En varias ciudades fuera de Cuba los emigrantes de la isla, apoyados por ciudadanos locales, se han manifestado en solidaridad con los convocantes del 15N en Cuba. «Sentimos que la comunidad internacional se ha tomado en serio analizar el tema de Cuba con objetividad. No se puede seguir apoyando a un régimen dictatorial y un relato de una épica que no existe. El problema es de violación de derechos humanos y por ello tiene una dimensión internacional», dicen desde la plataforma Archipiélago.

Cientos de arrestos y actos contra la libertad de expresión e información.

Dentro de este operativo el régimen también ha retirado las acreditaciones a la agencia de noticias Efe, justo después de entrevistar a Yunior García Aguilera. Tras las gestiones del gobierno español devolvieron dos acreditaciones al equipo de Efe. Y el periodista Abraham Jiménez Enoa, colaborador de The Washington Post, también sufrió arresto domiciliario.

«Los cubanos ya no aguantan más. El país está desabastecido y el sistema sanitario colapsó. Estamos al límite», lleva diciendo Jiménez Enoa desde las protestas del 11J.

Hay varios arrestados como los hermanos Leyva Miranda, Manuel Cuesta Morúa, Ángel Moya, el médico Reinier Avalos, Berta Soler y Carolina Barrero. Desde La Habana Hamlet Lavastida denunciaba la detención de Barrero a manos de la seguridad del Estado.

Ha desaparecido el periodista Jorge Enrique Rodríguez, del Diario de Cuba, tras cubrir los acontecimientos del 15N en Cuba. También está preso el opositor Rafael Santos.

Y los que no han sido arrestados sufren actos de repudio. Leales al régimen cubano acosan a quien disiente hasta la extenuación.

Como hay mucho riesgo, hemos pedido que no salgan si corren riesgos.

Así describía la situación que se vivía en las calles el abogado Fernando Almeyda, de 29 años.

«El acoso es muy violento y lo llevan a cabo fuerzas de seguridad. El despliegue del régimen es inmenso y llama la atención porque podrían dedicar toda esa energía a solucionar otros problemas reales.

Como hay mucho riesgo, hemos pedido que no salgan si corren riesgos. No solo se arriesgan a penas de cárcel. También a sufrir agresiones físicas porque los ciudadanos están autorizados a actuar con violencia contra los que disentimos».

«Nuestro objetivo era disuadir al gobierno de la violencia del 11J. La violencia no es la forma de lidiar con el disenso mayoritario en Cuba. Pero el gobierno ha demostrado fehacientemente que es una dictadura. Animan a sus leales a golpear a los disidentes y a hostigarlos. El gobierno ha demostrado que es una dictadura. Es lo que han visto todos los cubanos y también quienes se han fijado en Cuba desde el exterior», señala el abogado.

La represión no silencia al pueblo cubano.

El 15N en Cuba ha servido para demostrar hasta dónde es capaz de llegar el régimen castrista para silenciar a quienes disienten.

El mundo ha visto cómo en Cuba sus ciudadanos solo tienen derecho a obedecer.

El colectivo Archipiélago, que ha llamado a desplegar sábanas blancas y vestirse de blanco para pedir un cambio pacífico en la isla, no se rinde. Va a mantener los actos de protesta hasta el 27N.

Sus miembros se inclinan por convocar una nueva marcha esa jornada, cuando se conmemora un año de la huelga de hambre en demanda de libertad de expresión y artística el Movimiento San Isidro.

Quienes están todavía en la cárcel por su relación con las protestas del 11J pueden ser condenados a penas de más de 15 años de cárcel. Recientemente se ha dado a conocer esta petición de condena con el objetivo de desalentar a los que han promovido las marchas del 15N en Cuba.

El 15N en Cuba no es el fin del camino. La mecha que se prendió el 27 de noviembre con el Movimiento San Isidro, que dieron impulso con la canción Patria y Vida, y floreció en las marchas espontáneas del 11J sigue encendida.

patria y vida

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