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Cuba: El período especial 2022-2023. Análisis económico.

«Para decirlo en buen cubano: la crudeza del momento nos exige establecer prioridades bien claras y definidas, para no regresar a los difíciles momentos del Período Especial».

Así hablaba en abril de 2019 el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, en referencia a la compleja situación económica por la que pasaba la isla.

nuevo periodo especial en cuba 2022

Hoy, gracias a su política desastrosa, Cuba enfrenta una situación mucho peor que la vivida en el período especial de los años 90.

En aquella época el Producto Interno Bruto (PIB) se contrajo entre 1990 y 1993 un 35% en tres años, una de las más grandes caídas de una economía desde la Gran Depresión (1929) actualmente el PIB cubano se derrumbó un 13% entre 2020 y 2021.

En estos últimos dos años se han repetido las colas interminables como en los 90, fruto del desabastecimiento de alimentos, combustible y medicinas. En el Período Especial la carestía y los apagones fueron mucho más graves. Ahora la inflación desbocada y la dolarización se comen el poder adquisitivo de los cubanos.

La crisis actual es mucho más grave que la de los años 90. Entonces se podía aspirar a regresar a un pasado reciente y los jóvenes de ahora no tienen esa experiencia de pasado glorioso y cunde la desesperanza. La historiadora cubana Ada Ferrer, profesora en Nueva York y Pulitzer por ‘Cuba: Una historia americana’, ve aquí la mayor diferencia. “En el Periodo Especial se trataba de algo nuevo, era la primera crisis profunda y el Gobierno podía pedir sacrificios. Ahora más de una tercera parte de la población no conoce otra cosa que la crisis”, argumenta.

Levantamiento popular y migración desbocada.

La crisis económica ha conducido en este periodo especial a protestas sociales y  una oleada migratoria, pero de mayores proporciones.

En el Maleconazo de 1994 y en 2021 se vivieron protestas antigubernamentales por el malestar económico. Las más recientes se extendieron por todo el país –gracias a internet– y fueron reprimidas y judicializadas con cientos de sentencias de hasta 30 años de prisión para los condenados por sedición.

Las protestas de La Habana en los 90 perdieron fuerza cuando el entonces presidente, Fidel Castro, se acercaba y acababa dando un discurso.

Fidel ofreció una respuesta política y ganó capital político, mientras que el Gobierno actual solo ha incidido en la dimensión policial.

El hoy presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, definió las manifestaciones como un intento de «golpe blando» orquestado desde Washington y afirmó que solo se han juzgado hechos violentos.

Las migraciones también han aumentado. La crisis de los balseros duró cinco semanas y la actual es por goteo que no para.

En 1994 más de 35.000 cubanos llegaron a EE UU y de octubre a abril de 2022 han llegado 114.000, casi el 1 % de la población total de la isla.

En los 90 la isla se vio arrastrada por la caída del bloque soviético y ahora por la pandemia y la invasión rusa de Ucrania. Entonces dejó de percibir dinero de la URSS y ahora el petróleo venezolano, las remesas y los ingresos del turismo.

Entonces y ahora EEUU ha dado una vuelta de tuerca a sus sanciones contra Cuba. En 1996 con la ley Helms-Burton y ahora con las 243 medidas que aprobó Trump, de las que su sucesor, Joe Biden, sólo ha revertido unas pocas.

La desatrosa economía cubana en 2022

La economía cubana durante el periodo especial que vive continúa mostrando señales de debilidad extrema, asociada a un entorno externo muy adverso, que se ha complicado aún más a partir de la invasión a Ucrania por parte de Rusia.

En 2021, el PIB creció a una tasa de 0,5% de acuerdo con estimaciones de la CEPAL (Economist Intelligence Unit calcula un decrecimiento de 0,1%). Las autoridades cubanas indicaron que la cifra sería de un 2%, pero no han ofrecido datos definitivos a mediados de 2022.

A juzgar por las continuas dificultades en el arranque de 2022, y el minúsculo desarrollo del turismo internacional en 2021, es más probable que la cifra esté muy cercana a cero.

Además, las exportaciones e importaciones continuaron descendiendo, por lo que no se obtuvo ninguna compensación de este decisivo sector para la economía cubana.

Cuba puede convertirse en un importador neto de azúcar en el periodo especial 2022-2023.

La evolución de la economía en 2022 exhibe un panorama mixto, con un balance que se inclina hacia el lado negativo. La zafra azucarera en 2022 es la peor en más de un siglo, con unas 431 mil toneladas. Habría que remontarse al siglo XIX para encontrar volúmenes de producción tan bajos.

El sector viene acusando un declive sostenido desde 1990. Sin los buenos precios y los créditos que ofrecía la Unión Soviética, la producción comenzó a descender. A su vez, la zafra sufre las insuficiencias del modelo agrícola cubano y la falta de inversiones para modernizar las instalaciones.

Una parte notable de los ingresos del sector durante la década de los noventa se dedicó a financiar la inversión en otras ramas como el turismo y la bio-farmacéutica, mientras que tampoco se apostó por la inversión extranjera. Otrora columna vertebral de la economía, Cuba puede convertirse en un importador neto de azúcar en 2022.

La zafra azucarera fue la peor en siglo y medio, lo que puede convertir a la Isla en importador neto de azúcar, por lo que cualquier aumento de precios es más un problema que una buena noticia. Las propias autoridades han aceptado que la previsión en el futuro inmediato es producir suficiente para cubrir el consumo doméstico, incluido el industrial.

Ingresos por turismo insuficientes y por debajo de las previsiones.

La escasez de datos impide hace un análisis exhaustivo de la evolución de los distintos sectores. No obstante, se observan cambios en el desempeño de algunas actividades . El turismo, motor de la economía, está a niveles mínimos.

En relación con el turismo internacional, durante el presente periodo especial el número de visitantes se multiplicó por 6,4 hasta el mes de mayo (565 mil), aunque partiendo de una base muy baja.

Sin embargo, las cifras representan un 46% de lo que sería necesario para cumplir el pronóstico del gobierno que aspira a recibir unos 2,5 millones de visitantes.

A este ritmo, se llegaría a una cifra entre 1,15-1,3 millones de visitantes. Asimismo, entre enero y marzo, las pernoctaciones solo aumentan unas 4 veces, y este indicador es, en definitiva, más relevante para estimar el impacto en la actividad económica.

Es una mejoría respecto a 2021, pero distante de las previsiones oficiales, y de los máximos alcanzados entre 2015-2019.

La producción de níquel.

La fabricación de níquel aumenta un 5% hasta marzo, aunque esto refleja específicamente la situación particular del mismo período especial del año anterior (se refiere a la fábrica Pedro Sotto Alba). Lo verdaderamente relevante en la industria niquelífera es el ascenso continuo de los precios durante 2021, y la extensión de esta trayectoria durante 2022. Sherritt, el mayor productor de níquel en Cuba continúa con sus planes de inversión para incrementar la producción en Moa entre 15-20% hasta 2024.

El comportamiento de los precios relevantes deja un saldo mixto. Por una parte, el incremento observado en el níquel contribuye a mejorar los ingresos, aunque las limitaciones en la oferta impiden capitalizar complemente la coyuntura favorable.

En 2022, la producción en la planta propiedad conjunta de capital canadiense se espera consiga niveles similares a períodos anteriores, dado que ya funciona a plena capacidad.

Cualquier aumento llegará de 2024 en adelante, de acuerdo con los planes de expansión ya comentados.

Inversiones millonarias en hoteles.

Con respecto a las inversiones, en el primer trimestre el 35% se destinó a las actividades inmobiliarias y de alquiler, lo que, si bien es alto, representa una disminución de diez puntos respecto a 2021. El periodo especial esta afectando de lleno a las inversiones gubernamentales.

el periodo especial 2022 es solo para el pueblo

Por otro lado, el 52% de ellas está concentrada en La Habana (primer trimestre), lo que también es una disminución en relación con los valores del período anterior. Queda por ver si estas proporciones se mantendrán en lo que resta de año.

No obstante, ante la realidad económica y social que vive el país, corresponde cuestionar la racionalidad del programa de construcción de hoteles de alto estándar.

Es bien conocido que la mayor parte de esos recursos son de origen doméstico. Para 2022, las autoridades prevén la construcción de más de 4000 habitaciones adicionales, para llegar a un total de casi 85 mil (según un reporte de la prensa oficial, pero otras fuentes como Fitch sitúan el número de habitaciones para 2022 en 79 mil).

Sin embargo, el nivel de ocupación en 2021 fue de 11,9%, incluyendo al turismo nacional.

A pesar de la crisis económica, y la contracción del PIB en 2019 y 2020 (pendientes los resultados definitivos de 2021), el volumen de inversiones aumentó un 40%.

La inversión inmobiliaria durante el presente periodo especial asociada a la actividad turística acaparó la mayor parte de ese crecimiento. Invertir es clave para mejorar las perspectivas de crecimiento futuro. Sin embargo, dos cuestiones saltan a la vista en este caso.

Tradicionalmente el componente más volátil del PIB, la inversión suele exhibir un comportamiento procíclico. En parte esto se debe a que, en medio de los rigores de una recesión, se tiende a proteger el consumo, porque incide directamente en el nivel de vida de los ciudadanos. Como consecuencia, el consumo real ha retrocedido a niveles de 2014.

Por otro lado, se puede polemizar sobre los destinos de los ascendentes niveles de inversión total. Esencialmente, los crecimientos se verifican en la infraestructura turística.

En contraposición, lo dedicado al conjunto «electricidad, gas y agua” solo aumentó un 20% desde 2016.

Si bien el turismo es un sector clave de la economía cubana, desde mucho antes de la pandemia su eficiencia estaba muy por debajo de sus competidores en el área. Durante el nuevo periodo especial la tasa media de ocupación ha venido descendiendo sostenidamente desde 2016, alcanzando niveles críticos en 2020 y 2021.

Cuba es uno de los países más retrasados en la recuperación turística dentro del Caribe. Los ingresos por turismo deben crecer en 2022, pero a niveles muy distantes de los máximos conseguidos en entre 2016-2018.

El transporte.

El transporte refleja una situación mixta. Aunque el número de pasajeros transportados se eleva respecto a 2021, los niveles de servicio continúan siendo muy bajos, y distantes de cubrir la demanda.

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Diversos reportes de prensa indican que la baja disponibilidad técnica de los ómnibus (debido a la escasez de piezas de repuesto) y la escasez de combustible durante este nuevo periodo especial han impactado negativamente sobre esta actividad durante 2022.

Hay que tener en cuenta que la brecha de oferta se hace más visible en el período debido al levantamiento gradual de las restricciones asociadas al control de la pandemia de la COVID-19.

Por otro lado, la carga transportada decrece en el primer trimestre, lo que no es una buena señal de la marcha de la economía.

En gran medida, este comportamiento obedece a la producción de azúcar de caña, que descendió significativamente. Este sector es uno de los clientes principales del transporte ferroviario.

Comercio exterior.

El comercio exterior ha sido uno de los sectores que manifiesta con mayor claridad la profundidad de la crisis económica durante este periodo especial, y la lenta recuperación de la actividad productiva.

Las propias autoridades cubanas reconocieron en mayo que los ingresos externos se han comportado por debajo de los planes, mientras que los precios de varios productos de importación han crecido más allá de lo pronosticado.

Las expectativas del gobierno respecto al comercio exterior eran ya relativamente modestas, tanto en las exportaciones (+9,8), como en las compras internacionales (+2,8). Y estas previsiones se hicieron sobre una base muy baja, ya que ambos flujos han venido decreciendo en los últimos 3 años.

En el caso de las importaciones, la contracción comenzó en 2016. La dinámica actual es perversa.

La caída de las ventas externas priva a la economía de las divisas necesarias para pagar la factura internacional, mientras que el descenso de las importaciones repercute negativamente en la actividad productiva, y en el consumo de los hogares.

Se pueden identificar cuatro eventos que van a influir en las perspectivas del sector externo en 2022, y que tienen el potencial de determinar la velocidad de la recuperación.

En primer lugar, la invasión de Ucrania por parte de Rusia ha supuesto un movimiento sísmico en dos mercados esenciales para Cuba: alimentos y energía.

En ambos casos, los incrementos ocurridos significan gastos superiores por unidad adquirida, lo que, en medio de las restricciones de liquidez supone que probablemente se compren menores cantidades, es decir, una reducción adicional de la oferta para el mercado interno.

Asimismo, el turismo ruso se ha evaporado, y era el mercado que había exhibido el comportamiento más resiliente durante la pandemia.

En segundo lugar, las primeras medidas de la administración del presidente Biden respecto a Cuba, crean un escenario un tanto más favorable para la Isla. No tienen un alcance ni siquiera cercano a las de Obama en su momento, pero pueden contribuir a la recuperación de las remesas, y con el aumento de los vuelos, la paquetería que estuvo ausente durante la pandemia y que tanta importancia tiene en medio de la aguda escasez que sufre el país.

En tercer lugar, la producción de petróleo de Venezuela ha comenzado a crecer, desde niveles muy bajos. De acuerdo con las estimaciones de la OPEP, en el primer trimestre de 2022, la extracción llegó a unos 684 mbd de crudo, un 23% superior a 2021. En mayo, la producción se estimó en 717 mbd.

El conflicto en Ucrania ha variado el tablero geopolítico.

Hay crecientes indicios de que el gobierno norteamericano está considerando un relajamiento limitado de las sanciones a ese país para propiciar el incremento de la oferta en el mercado internacional.

Dada la centralidad del petróleo para ese país, una mejoría en la economía venezolana es una buena noticia para Cuba.

Asimismo, no solo se trata de su sector energético, de la mano de medidas pragmáticas, otros indicadores comienzan a mejorar. Varias fuentes pronostican crecimiento económico y menor inflación para 2022 y los años venideros.

Por último, al ascenso de nuevos gobiernos de izquierda en Perú, Honduras, Colombia, Chile, y posiblemente Brasil dibujan un escenario latinoamericano más favorable.

Si se concreta la vuelta del Partido de los Trabajadores (PT) al poder, la izquierda gobernaría en las seis principales economías de la región.

La visita del presidente mexicano a Cuba en mayo arrojó un acuerdo modesto para la contratación de médicos.

Por su parte, el expresidente Lula ha indicado que planea retomar el programa Más Médicos.

No resulta claro o definitivo si Cuba pudiera participar, y en qué condiciones.

Política monetaria.

La elevada inflación es el elemento distintivo del momento actual que atraviesa la economía cubana.

Si bien entre los años 1996-2019, el índice de precio del consumidor (IPC) creció a un ritmo promedio anual de 0,9%; en el año 2020 su crecimiento fue de 18,5%, seguido de 77% en 2021.

Esta tendencia se atribuye a varios factores.

Primero, hay una parte de la inflación que es importada, consecuencia del complejo escenario internacional que dejó la pandemia, y que agravó la invasión rusa en Ucrania.

Segundo, a desequilibrios macroeconómicos domésticos que se acumularon con anterioridad a la irrupción de la Covid-19 en un escenario de desaceleración del crecimiento económico. Este último pasó de promediar 2,8% entre los años 2011-2015, a 1,1% entre los años 2016-2019 (ONEI, 2022a: Tabla 5.5).

El proceso de dolarización parcial que se inició a fines del año 2019 fue una expresión de los desequilibrios macroeconómicos descritos.

La tercera causa de la inflación actual observada se gestó durante la pandemia de la Covid-19, la cual agravó drásticamente la ya delicada situación de la economía cubana. Por una parte, a través de la profundización de los problemas de oferta, y por otra, introduciendo más desequilibrios monetarios a través del gasto público en un contexto de espacio fiscal nulo.

La cuarta razón fue el Ordenamiento Monetario. Éste creó un entorno favorable para la inflación tanto por el lado de la oferta como por el lado de la demanda.

Perspectivas económicas.

Cuba presenta una situación económica compleja.

Los problemas estructurales tradicionales, en particular, la crónica falta de competitividad, eficiencia y productividad de su tejido empresarial se han visto agravados por el incierto panorama internacional.

Así como por el erróneo manejo macroeconómico que se implementó en la última década cuyo punto culminante estuvo en El Ordenamiento Monetario.

El gráfico 1 permite poner en contexto las perspectivas futuras de recuperación de la economía cubana.

Hay dos mensajes claves que se pueden extraer de este gráfico.

Primero, como se observa la Tasa de Crecimiento de Largo Plazo (línea discontinua) se mantuvo decreciendo durante toda la década pasada, a pesar de que desde el año 2011 se han venido aplicando un conjunto significativo de reformas estructurales en los marcos del proceso de Actualización del Modelo Económico cubano (conocido como Los Lineamientos).

Pero resulta mucho más llamativo que esta dinámica de decrecimiento se mantuvo incluso durante el período 2015-2017 cuando hubo un proceso de mejora en las relaciones bilaterales con los EE. UU., bajo la administración de Barack Obama.

Este hecho sostiene la hipótesis de que se necesitarán transformaciones estructurales más profundas que las aplicadas hasta el momento, si se aspira a cambiar la tendencia del crecimiento en el país durante la próxima década.

El segundo mensaje tiene que ver con la recuperación de la economía tras la crisis creada por la Covid-19, que supuso una caída del 11% del PIB real en el año 2020.

¿Qué reservas tiene la economía cubana?.

Hay un conjunto de reformas pendientes que tendrán que ser abordadas más temprano que tarde.

Por una parte, es vital iniciar de inmediato un proceso de saneamiento de las finanzas internas del país.

Controlar la inflación a través de controlar fuentes de emisión monetaria empezando por el control el déficit fiscal que se ubicó en un entorno de 18% del PIB en el año 2021.

Sin embargo, hay Cuba tiene una reserva que podría ayudar al crecimiento económico en el corto plazo, a saber, la reducción de sus elevados niveles de mala asignación de recursos.

Por mal asignación se entiende una situación en la cual los factores de producción (trabajo, capital, insumos intermedios) no son distribuidos de forma óptima entre productores heterogéneos.

Algunas de las reformas pendientes son:

  1. ampliar la lista de actividades autorizadas a convertirse en PYMES, en particular,
    1. incluir al comercio mayorista y minorista.
    1. introducir un sistema dual de precios similar al aplicado en China a inicios de su proceso de reformas.

Las autoridades cubanas han establecido una meta de incremento del PIB de un 4% para 2022. Sin embargo, el entorno internacional se ha vuelto más desafiante en lo inmediato, principalmente a partir de la invasión rusa a Ucrania.

Respecto al comportamiento de la actividad productiva, el desempeño de algunos sectores claves como el turismo internacional, la industria azucarera, y otros renglones agrícolas (la producción de papa solo llegó a un 77% de lo planificado).

Asimismo, teniendo en cuenta las tensiones en el comercio exterior y la profundización de los problemas de la generación eléctrica, la producción industrial y otros sectores de los servicios productivos se mantendrán deprimidos.

Por sus repercusiones económicas, pero también políticas, el regreso de los apagones significa otra escalada en las condiciones socioeconómicas del país.

El mal estado técnico de las plantas (debido al incumplimiento de los ciclos de mantenimiento), su creciente deterioro a partir de la utilización casi exclusiva de crudo cubano (muy pesado y corrosivo), y la escasez de combustible (particularmente diésel y fueloil – más caros- para operar las baterías de generación distribuida) han tensado aún más el complejo panorama doméstico.

No hay solución a los apagones.

El gobierno enfrenta un dilema. Un mayor racionamiento de la energía en el sector público descarrila la incipiente recuperación económica.

Por otro lado, mayores interrupciones al sector residencial pueden desencadenar mayores cuotas de descontento social y protestas. Estas últimas se han venido produciendo a menor escala en los últimos meses.

Los molestos apagones a las puertas del período más caluroso del largo verano cubano solo pueden causar un aumento del malestar.

Lamentablemente, no hay solución rápida a este problema, descontando el envío de cantidades sustanciales de combustible de parte de aliados como Rusia o Venezuela, junto a un programa de reparaciones intensivo de las termoeléctricas.

Situación política.

El contexto interno sigue siendo muy desafiante para el gobierno.

La crisis económica, la inflación, la lenta recuperación de sectores claves como el turismo, y el empeoramiento de la situación energética suponen retos enormes para un gobierno que enfrenta una tormenta casi perfecta, con un sector público desgastado, y sin un plan claro para sacar al país del abismo en que se encuentra.

En los últimos años, la ciudadanía se ha encargado de expresar públicamente sus descontento y hastío con la situación imperante, y se ha mostrado menos complaciente y tolerante con las explicaciones ofrecidas por las autoridades.

El cénit se alcanzó el 11 de julio de 2021. Pero en 2022 han continuado las muestras de desacuerdo con la política oficial.

Resumen

Cuba se encuentra al borde del colapso económico. Sus aliados tradicionales, Rusia y China les exigen el pago previo antes de entregarles los servicios/insumos. No hay dólares en la reserva y los que tiene la población, debido a las remesas, el gobierno se los quita mediante las tiendas en las que hay que pagar en divisas.

Un gobierno que se muere lentamente y ante lo que al pueblo cubano solo le resta esperar o agilizar su caída mediante una revuelta popular como la de la tan alabada Revolución Francesa de 1789 en los libros de adoctrinamiento gubernamentales.

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